La amistad humana es la unión de voluntades bien ordenada, que lleva a querer y a procurar el verdadero bien de los demás. La amistad es el vínculo en el que debe fundarse la sociedad, pues es el mejor modo de relacionarse las personas. Un modo concreto de la amistad es el Amor humano, que implica la entrega plena, recíproca y exclusiva entre un hombre y una mujer para siempre.
Ya hemos dicho antes que el Amor con mayúscula habría que referirlo al Amor de Dios, que es realmente aquel que colma todas las aspiraciones del hombre. Pero aquí queremos referirnos al buen-amor humano para distinguirlo de otras cosas que se le parecen y no son ni siquiera verdadera amistad, pues no se busca el bien del otro.
¿Qué supone, por tanto, el Amor? Supone una decisión libre, responsable, definitiva, de toda la persona -alma y cuerpo- para la otra persona, que a su vez se entrega totalmente, y de la que surge un "nosotros" enriquecedor.
Sólo puede hablarse de Amor cuando ambas personas han dado un "Sí" completo y definitivo, y la pareja enamorada se encuentra convertida así en una "alianza".
Los animales también tienen sexo y pueden formar parejas más o menos estables, pero entre ellos no hay amistad ni puede existir el Amor, porque no se "comprometen", no forman una alianza. En el Amor humano, por el contrario, cada uno compromete todo lo suyo: ya no se pertenece. Hay que advertir de paso que esta es la única manera -entregarse- de dar pleno juego a la libertad. Si no se usa, la libertad no sirve para nada. Sería la libertad de quien, por no comprometerse, se quedara con su libertad para "vestir santos".